Historia de una mamá bloguera

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Comencé en septiembre 2012, en un espacio que nació como un medio terapéutico por mi recién maternidad pues no finalizó como hubiera soñado.

Recuerdo que fue una noche, luego de dormir al peque en su segundo día de estar en casa, luego de pasar 14 en la sala de cuidados, cuando me decidí a crear mi propio blog e investigué tanto de WP.com como de Blogger.com

Terminé escogiendo el último porque no me gustó que a medida que creciera mi blog debería ir aumentando los costos de mantenerlo en la primera opción.

Fue un año donde escribí mucho y de manera muy personal. No usaba dominio propio, y la plantilla era una de las clásicas con modificaciones básicas, gracias a tutoriales como los de Blanca Balzola, Ciudad Blogger y Miss Lavanda.

Lastimosamente, a finales de 2013, me topé con un post 'apocalíptico' de Ciudadano 2.0 donde afirmaba (y afirma, ya que lo mantiene vigente con actualizaciones constantes aunque el contenido es básicamente el mismo desde 2013) que Blogger en cualquier momento cerraría, que todo lo perdería y que mi única opción de poseer mi propio contenido era contratando un servidor e instalando WP.org

¿Te imaginas cómo suena esto para una madre cuya principal razón de escribir era dar a su hijo una visión de su vida según la perspectiva de mamá en el momento mismo que se realizaron sus hitos?

Como mencioné, fue apocalíptico y quedé asustada. Ya el mencionado post tenía su buen tiempo rondando y muchos comentarios avalando que 'si quieres llevar tu blog más allá, con Blogger no es posible'.

En fin, que desbocada como soy y con la sensación de haber errado todo el tiempo al escoger Blogger, localicé un hosting latino, NeoThek, por el que pagué el año adelantado e incluía dominio.

La instalación de todo fue por mi cuenta, aunque me dieron guía paso a paso mediante su servicio de soporte y en contadas ocasiones debí darles acceso. 

Comencé la migración, y comenzaron los dolores de cabeza.

Entre la migración de contenido, las constantes caídas de mi blog a pesar de contratar el pack más caro que me ofrecieron, la edición más sofisticada del tema, la necesidad de instalar plugins a diestra y siniestra, y toparme con el fiasco de que cuando ya más o menos tenía controlado el asunto, llega una nueva actualización de CMS con la cuál algunos plugins dejaron de funcionar afectando mi sitio y su seguridad pues los hackeos están a la orden del día en Wordpress.

Fue tanto, en tan poco tiempo, que la frecuencia con que escribía había disminuido pues pasaba más tiempo intentando solucionar y entender que disfrutando del escribir e incluso llegué a desistir del blogging, al menos de la manera en que me lo querían vender, con sus enlaces de afiliados de por medio.

Hasta hace poco, cuando jugando con mi niño y viendo una de sus huellas tan bien hecha y perfecta que la quise enmarcar y agregar una mía, que entonces sentí la inspiración de renovarme como un ave fénix y aposté por abrir un nuevo blog, en Blogger, plataforma que me ha hecho crecer y aprender.




Aquí menciono que en mi transición temerosa por el fin apocalítico de Blogger, hasta cuenta había eliminado.

Y debido a los constantes reclamos a mi proveedor de hosting, rabiosamente había cancelado la cuenta a pesar de tener pagos 6 meses más, que no me devolvieron por cierto ni obtuve las copias de seguridad.

Por suerte, mi contenido lo conservaba, porque siempre fue mío, nunca de Google.

Y este fue un poco de mi historia Blogger - WP - Blogger, de un proyecto tan valioso para mí y que me sigue dando tantas alegrías a pesar de los sinsabores de una migración costosa e innecesaria.








CyballRuiz

Soy Cyball, mamá y coder panameña.

En 2012 conocí ese amor irrepetible, el que me inspira cada día: mi hijo Andrés.

Por él me inicié en el mundo del blogging y terminé disfrutando tanto el código que comencé a estudiar Front-End Development.

Aquí encuentras mis variados cuentos, esos que no caben en un tweet.