¿Desahogándome o evitando ahogarme?

calendar 13.12.17 clock
Recuerdo como si fuera ayer cuando me cruzaba con algunas madres con niños pequeños, ya fuera en el mall, el supermercado o cualquier otro lugar público, y veía como algunas prácticamente luchaban por controlar a sus hijos en medio de rabietas y yo pensaba cosas como 'si fuera hijo mío' o 'para estar así mejor no tengo hijos'.

Porque es muy fácil darse a la crítica y a juzgar a nuestro prójimo. Lo realmente difícil es vivirlo y aceptar amargamente lo injusta que ha sido tu manera de pensar y actuar con otros.

Yo, que criticaba abiertamente y a viva voz a quienes no podían controlar a sus hijos; yo, que hasta hice un no-compromiso con Stef sobre no casarnos ni tener hijos; yo, que me decía que siendo como soy (impetuosa, dada a frustrarme rápidamente, asocial) sería un atentado contra mi posible descendencia el reproducirme... 

Sí, yo... yo soy MADRE.

Cuando me enteré que estaba embarazada olvidé todo lo que criticaba y decía, simplemente me llené de dicha.




Al escuchar sus latidos por primera vez y ver ese porotito que crecía en mí lloré de la emoción y sólo podía imaginarme lo hermoso que sería mi bebé, las horas que pasaría acariciándole y mimándole, que casi que una vive entre nubes.

Pero entre esas nubes a veces hay tormentas. 

Una como madre sufre, al menos yo he sufrido, han sido muchos los retos que enfrento y que tendré que enfrentar en su crianza. 

Incluso hay días en que siento que no puedo más, que mi hijo estaría mejor con otro tipo de madre, pero siempre, siempre, mi hijo con su sonrisa me anima.

Quizá exagero y lo que vivo es lo normal en la maternidad, pero de verdad hay momentos en que siento que me ahogo e, irónica pero mágicamente, mi salvavidas, mi fortaleza, es mi propio hijo.

Cuando estoy rabiosa y me mira con sus ojotes y carita de niño bueno y dice 'mamá, ya, tranquila' o cuando de la nada me dice 'tetemm maman (je t'aime maman)' llenándome de besos o cuando me ve algo nostálgica o triste y me da un beso y dice 'mama no estés triste, yo te quiero!' o cuando dormimos y me abraza fuerte y me besa o cuando me defiende de quién él considera que me lastima y dice con autoridad '¡eyy, deja a MI mamáaaa!' aunque le superen en tamaño, e incluso cuando se me tira encima para jugar a la lucha libre.

Son esos momentos donde mis baterías se recargan y me digo: 
"Al carajo todo, que importa lo duro que sienta la maternidad, lo importante es dar más allá de lo posible para sacar adelante a mi bichito y si me saca canas verdes pues las tiño, pero a él lo veré feliz y sano, y si se me va la vida en el intento, la daré dichosa por mi hijo".






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author

Soy Cyball, mamá y coder panameña.

En 2012 conocí ese amor irrepetible, el que me inspira cada día: mi hijo Andrés.

Por él me inicié en el mundo del blogging y el coding hasta crear en 2018 ANMATT Studio, mi emprendimiento.

Aquí encuentras mis historias, esas que no caben en un tweet.