// Simplemente, Cyball

Soy simplemente yo, Cyball

lunes, 2 de abril de 2018
- pensamiento -


No me gustan los días conmemorativos, lo siento. No soy de celebrar nada, excepto mis cumpleaños y los de quienes quiero. Del resto, nada de nada.

Las pocas veces que comparto algo en mi muro personal, relativo a un día conmemorativo o festivo, no ha sido para celebrar o generar likes. Son simples observaciones de una simple persona.

Nunca he estado en el cajón de lo 'aceptable', dentro del estándar de la sociedad. No por esto he sido infeliz. Al contrario, sólo le he sido cuando me esforzaba por encajar. Y de eso nunca más.

Me chocan las casillas. Me molestan las etiquetas cuando las usan para limitarnos (a mí y al peque) y hacernos menos.

Por esto no participo de movimientos en redes sociales, con los llamativos hashtags, puedo apoyarles, puedo compartirles para darles difusión. Pero no verás estados de este tipo en mis muros.

Hasta hoy. Hoy me animé. Hoy #soyautista, o dicho de distinta manera, #tengoautismo.

Y esto no me lo dijeron sino hace un par de años atrás, casi 5 años BTW, junto con que #tengobipolaridad.

Antes de eso, para otros era la loca, la uraña, la amargada, la creída, la obsesiva, la raruna, la anormal, la frívola calculadora, la exagerada con las molestias, la que se queja de todo, la hiperactiva, la depresiva que en cualquier momento se mataba (y yo añadía 'pero me llevo a muchos conmigo' para aumentar la tensión).

He vivido siempre bajo o sobre el rasero, según el que mida. Sé en carne propia lo agobiante que puede llegar a ser la comparación de otros y de una misma, el querer encajar pero no por anhelo de ser parte del todo, sino para que los que sí pertenecen al  'todo' dejen de joderte.

En fin, debo reconocer que tampoco es que me sienta genial siendo 'autista/bipolar' (con certificadillo médico si se llega a requerir). Para mí siguen siendo etiquetas, maneras de que el resto 'justifique' cómo soy, que el resto 'me entienda'.

Desde mucho antes de estos diagnósticos, había decidido vivir libre de presiones y de mediciones. Si mal no recuerdo, aún no era oficialmente adulta y mi primer novio oficial había dicho algunos de los adjetivos que compartí antes para 'justificar' la ruptura. 

Él, que ya tenía a la otra de la mano, jamás aceptó que ambos fallamos, que simplemente no eramos el uno para el otro. Era más sencillo echar la culpa a la 'distinta', a pesar de mis muchos intentos por ser 'parte de su grupo'.

¿Me cree loca, antipática, obsesiva? So what, esa es SU idea de quién soy y de cómo me desenvuelvo.

Ya aprendí a ser feliz, a amarme tal cual. Disfruto al tope mis aficiones, me aislo cuando lo necesito; bueno, ahora como madre es más difícil, pero tengo personas que entienden mis momentos y me ayudan en la crianza.

Ha sido duro a través de los años, no lo niego. Me han dolido las palabras de terceros, incluso de quienes he amado. 

Tú no sabes querer, no puedes ser feliz porque no te gusta salir y no tienes amigos reales. Vives en tu fantasía.

No querido, YO SÉ QUERER, sólo que no es como tú necesitas que te quieran. 

YO SOY FELIZ, vivo cada día cómo quiero, con aquellos que en verdad quiero y me quieren y aunque me juzgan (porque esto nadie lo puede evitar) no me lastiman imponiéndome comportamientos o condiciones. 

YO TENGO AMIGOS, no cómo tu querrías para salir todos de parranda (algo que me estresa, me altera), pero sí los tengo aunque sólo chateemos, me preocupo por ellos, me alegran sus historias y sus tristezas las siento.

Sólo acertaste en que vivo a mi manera, aunque no es una fantasía ni un mundo aislado. Es el mismo mundo donde vives tú, solamente lo enfrentamos de distinta manera.

La empatía siempre me ha costado, soy muy calculadora de las situaciones y sabes qué, lo disfruto. 

Disfruto la belleza de lo numérico, de lo simétrico, de lo que puedo controlar. Me encanta ver las botellas ordenadas por orden, por contenido, por color. Me obsesiono hasta no dormir con situaciones que tú no entiendes, por terminar proyectos, hasta por leer un libro que me fascina. Sufro por dentro con detalles que para ti son nimiedades, aunque ya aprendí con los años a dejar pasar estas cosas, a que cuando hay un sonido que tú no escuchas pero yo sí y me duele, me quito del sitio o me pongo mis imprescindibles audífonos anuladores. Aprendí a las malas.

Ahora también aprendí que no, no me tengo que adaptar, y mucho menos me tengo que aislar si no quiero hacerlo. Tengo que hacerme notar, que vean que no todos somos iguales, no todos entendemos igual, no todos sentimos igual. 

No necesito tu lástima, ni tu apoyo, lo que necesito es que no me jodas con tus acciones, así de sencillo.

No tengo una discapacidad o una sobrecapacidad, tengo una capacidad distinta a la tuya, eso es todo. 

Ni soy mejor ni soy peor. 

Soy simplemente, Cyball




-Cyball Brigitte

Mamá y bloguera desde 2012, compartiendo siempre ando, sean reflexiones, recomendaciones o mi experiencia.

Bri_Anmatt