De experiencias tóxicas al brindar servicios digitales

calendar 25.7.20 clock
2020 está siendo un año caótico por decir lo menos, pero en el plano profesional casi todo ha salido bien.

Y es en este casi todo, que empieza esta historia que hoy quiero compartir

Tan tan taaaaaaaaaaaaan


Hace un par de días he tenido un bajón emocional, que para qué negarlo, afectó un poco mi percepción sobre mí misma y mi capacidad de reconocer señales de alerta en otras personas.

Podría comenzar con la razón de mi bajón, pero es mejor narrar todo desde el génesis: 2019.



De cómo le conozco

Soy una persona algo asocial, desde muy pequeña mis círculos sociales son bien pequeños.

Así que me propuse participar más en el entorno del emprendimiento pues había lanzado a finales de 2018 mi pequeño proyecto: ANMATT Studio.

Conocí mujeres maravillosas como Maykela, Mayuly, Khaly y Ada entre tantas otras, profesionales y emprendimientos para conectar y crecer, comencé a salir de mi zona de confort y asistir a eventos de networking y aprendizajes.

Con tantas experiencias positivas y enriquecedoras, fue natural para mí seguir buscando espacios de crecimiento, y por allá en Agosto 2019 me topo en Instagram (IG en adelante para abreviar jaja) anuncios de un evento nacional: 1er Encuentro Nacional de Mujeres Emprendedoras de Panamá que fue en Octubre del mismo año.

Contacto, reviso la web de la organización, en ese entonces era www.elexitoentacones.com, y sentí emoción de participar. Más aún que con el pase (boleto) se ofrecía una tarjeta de membresía al movimiento El Éxito en Tacones, un micrositio en el directorio de la web y afiliación al marketplace. Vamos, genial para impulsar mi presencia online a nivel nacional.

Y lo hice, invertí y lo disfruté mucho, conocí historias enriquecedoras, me tomaron un par de fotos y volví a casa con obsequios, 100% memorable el evento.


1er Encuentro Nacional de Mujeres emprendedoras de Panamá por el @elexitoentacones
Cachetitos felices en 1er Encuentro Nacional de Mujeres Emprendedoras de Panamá
Foto donde aparezco, publicada en Instagram el 4-10-19 por @elexitoentacones



Pasan las semanas, no recibo el micrositio ni tarjeta ni veo marketplace, contacto preguntando que tipos de archivos requieren para iniciar con el micrositio al menos y me informan que están en cambios que pronto dan noticias.

Sigue pasando el tiempo y se crea un grupo de Whatsapp, para conectar nuestros proyectos. Una regla, que siempre respeté, fue que habían días específicos para promocionar nuestros negocios, y a mediados de diciembre, compartí una muestra de unos de mis trabajos.

Gracias a esto, soy contactada por la líder del movimiento, Maggy Torres, para consultar sobre qué hace mi proyecto e invitarme a una reunión pues tenía una propuesta para mí. Justo lo que deseaba, conectar e impulsarme.


Comienza la alianza

En esto se negocia que le haré la web, por un precio muy por debajo de lo normal para los servicios de este tipo, pues además de ese ingreso yo recibiría una cuota por cada micrositio creado en la nueva web pues la anterior estaba caída y aunque me dio razones de porqué no podía usar ese dominio, en retrospectiva debió ser mi primera señal de alerta.

Y lo mejor para mí, me propuso realizar una serie de talleres presenciales a lo largo de todo 2020. Volví a casa y conté a todos lo emocionaba que estaba, se reconocía mi labor.


Más señales de alerta


Mientras creaba mi programa de cursos, al mismo tiempo buscaba un dominio para la nueva web, y una vez ella aprueba el uso de elexitodetacones.club, yo le adquiero con mis ahorros pues todo lo que sería hosting, dominio y herramientas premium serían pagadas por la organización, mi trabajo y cobro era por la maquetación.

En otras palabras, comencé yo a cubrir los costos de la web, a manera de préstamo para Maggy Torres.



Como enseñanza, y mucho se dice en este ámbito de servicios digitales: No se empieza a trabajar sin el pago inicial de al menos un buen porcentaje (idealmente 50%) del costo total del proyecto y menos sin documento detallando los servicios y condiciones.

Con dominio en mano, elaboro en los siguientes días una página estilo Coming Soon, con las redes y correo del Éxito en Tacones usando Blogger pues aún no habíamos decidido el tipo de web final y la plataforma a usar e incluso, yendo yo siempre más allá, le creé una cuenta en Zoho Mail gratuita para que tuviera un correo acorde al nuevo dominio. Esto el 6 de enero.

Días después, de brainstorming sobre qué herramientas usar y buscando los mejores precios, el 8 de enero le doy los costos del hosting para su aprobación, y le pido que para yo adquirirlo al menos necesitaba el 50% del mismo (o sea igual le prestaría yo el otro 50%). Comienzan las vueltas para pagar, y terminé pagando otra vez yo la totalidad de la inversión, debió ser la 2da señal de alerta.

Mi compromiso era tal con el movimiento, que incluso para mis vacaciones en la hermosa tierra boqueteña me llevé la compu para terminar de pulir la coming soon con un formulario Typeform para que las miembros pudieran apuntarse al 2do Encuentro.

Sí, me convertí en lo que tanto le critiqué a mi esposo.




En el transcurso de las semanas, se monta la primera versión propiamente en el hosting, que no termina de convencer en diseño al usarse una plantilla gratuita y restringida y que los archivos usados no eran adecuados pues hasta tuve que hacer edición de un Powerpoint para sacar de allí un logo medio adecuado, una pesadilla al momento de diseñar cualquier web.

Y, de nuevo yo sin aprender ni sospechar, adquiero Licencia para Elementor Pro para brindarle a ella o cualquiera de su equipo de trabajo una manera fácil de maquetar páginas en la web sin depender de mí. Sí, yo pensando en el conjunto y no en mí.

También de su equipo llegan archivos adecuados y entonces se lanza la 2da versión de El Éxito en Tacones, con una breve presentación de la Red, de sus costos, beneficios. Aún no contaba con Marketplace ni Directorio pues estos requerían plugins de pago, que ya YO no podía invertir más de mis ingresos.

Ah, también le ayudé con la creación de un evento en EventBrite, pues por alguna razón la cuenta que antes creó lo del primer evento no estaba bajo su control, y se conectó una nueva con su correo personal e hice la ficha del evento. Servicio por el que me suelen pagar, dado gratis.

Hablamos de finales de Enero donde ni siquiera di el primer curso programado 'porque surgieron cosas'.


Peticiones, 'favores', pero sin señales de pagar...

Empezamos febrero, recordemos que mi trabajo era montar una web y micrositios, así como los cursos.

La creación de contenido para una web es una tarea que se cotiza aparte, en cualquier proyecto.

Y algo que Maggy mucho comentó fue de su equipo, que habría una chica encargada de la elaboración de contenidos y monitoreo. Si bien hablamos de que yo podría ofrecer este servicio, pagado obviamente, nunca se concretó ni se habló de tarifas.

Sin embargo, eso no impidió que yo recibiera mensajes de lo 'importante que era' tener montados los eventos, se aspiraba a usar un calendario que permitiera que los interesados separaran su cupo y pagaran, nuevamente por falta de inversión de su parte y que ya yo no lo iba a hacer más, monté yo misma una página sencilla para el Entre Tacones y Vinos de Febrero, con formulario para capturar correos.

A tan sólo una noche antes de dicho evento, me contacta por líos con el envío de la información. Que le ayudara, y yo muy cordial lo hice, di gratis otro servicio, le creé una cuenta de Email Marketing más newsletter de los detalles del lugar.

Asistí al Evento, pasé una linda noche, hasta adquirí una botella de sidra para mi madre.

Entre Tacones y Vino - Febrero 2020, organizado
Allí yo, aún considerándome una aliada y justo al lado de Maggy Torres, contenta de compartir mi experiencia y conocimientos
Foto donde aparezco, publicada en Instagram el 30-4-2020 por @elexitoentacones


Y aún no terminábamos Febrero, sin cursos dados, sin abono de lo prestado y mucho menos lo prometido con mi boleto del 1er Encuentro. Pero yo feliz, porque veía 'a futuro'.



Cuando me ponen en corredera

En el grupo de Whatsapp, me enteré un jueves a inicios de Marzo, en la noche, que ella notifica a las que no hayan llenado los formularios de micrositios, y realizado a su vez los pagos de la membresía, no tendrán dicho espacio en la web el próximo lunes.


Sin notificarme, sin coordinar los tiempos conmigo, sin siquiera consultar si era posible montar decenas de sitios en tan corto tiempo, dio una fecha de publicación que me ponía a mí en aprietos, cuando una regla muy valiosa para mí es no trabajar en weekends, son sagrados para mi tiempo con mi hijo.

Pero para no afectar su ingreso, con la esperanza de que así me cancelara o al menos abonara, no me quejé y sencillamente sacrifiqué mi descanso para montar hasta 21 micrositos de un tiro, depurando aquellos que estaban incompletos o repetidos. Y en los días posteriores monté aquellos que ya me completaban los campos, o tuvieron dudas de cómo llenarlo y les asistí personalmente.

Teniendo así 42 micrositios montados para el 9 de Marzo. Y aún sin pago, sin fecha concreta, y recibiendo evasivas cuando consultaba sobre al menos cobrar las facturas de Hosting, dominio y Elementor.


De cuarentenas y cierre de servicios

Al iniciar marzo, se me indicó que muy pronto tendría un 'abono' al ella concluir una gira en el interior. Lastimosamente el 25 empezó la cuarentena infinita y se implementaron los cercos, dejándola (según sus chats) en una situación difícil en Boquete por lo que comprendí y no presioné por mi dinero.

Aún así seguí editando secciones en la web; por dar un ejemplo, la parte de los logos de sus aliados comerciales como Copa Airlines, Yajois, Banesco y otros más, donde me tocó conseguir las imágenes por mi cuenta, así como los enlaces a conectar, porque lo único que me daba era el nombre del negocio, recargando así mi flujo de trabajo.

Cuando se maquetan webs, es el cliente quien debe entregar los archivos listos para ser montados, con un nombre de archivo adecuado para SEO e indicar a su diseñador los términos clave (campo Alt) y enlaces, más si dirigen a webs externas, que dichas imágenes llevarán.


A mediados de Abril recibo una serie de correos, con más aliados a agregar, nuevamente sin información pertinente (¿tienen web? ¿cuál es el IG?, ¿cuál escojo para enlazar el logo?) y con toda sinceridad me dije: debo poner un alto, me voy a desgastar con alguien que no está valorando mi trabajo ni tiene la cortesía de preguntarme mis tiempos disponibles.




Así fue que a finales de Abril y al terminar la 3ra versión en Wordpress + Elementor, envié un correo con las facturas adjuntadas de lo que tiene pendiente conmigo, una para mis servicios y una para lo prestado. Comprobantes de lo que pagué para ella, una hoja con accesos a algunos servicios (no todos, porque sólo con la cancelación le daría control total) y un detalle de lo trabajado por mí hasta esa fecha, así como mis propuestas de paquetes y beneficios tanto para ella como para quienes a través de su influencia contrataran mis servicios.

A pesar de dejar claro que sin pagos ya no tocaría más la web, aún así me contacta en varias ocasiones, sólo haciendo yo caso en una de ellas, para poner aviso en la web de la postergación del 2do encuentro hasta nuevo aviso.

Quizá en este punto te preguntes (si es que me sigues leyendo jaja) ¿Ya terminó aquí en Abril todo? ¿te pagó o no?

Pues, es que no terminó todo en Abril, tristemente no.


De revistas, accesos, y promesas...

Finalizando Abril, Maggy me consulta sobre si es posible poner una revista en la web del Éxito en Tacones. Palabras más, palabras menos, le doy algunas indicaciones y ahí termina mi participación al respecto.

Semanas después se cierra el chat en Whatsapp, se habla de una restructuración de la red, y de una nueva web, esta vez ya Maggy tiene un equipo con el que trabajará esto.


Quienes tengan experiencia en diseño web, saben muy bien que cuando un cliente no paga en las primeras semanas ni da señales de hacer un arreglo de pago, no se demora mucho en proceder a dar de baja el sitio y dominio, y dependerá de cuánto haya pagado para recibir el dominio al menos.


Pues, yo muy confíada y esperanzada en un movimiento que promueve la sororidad, el apoyar a mujeres para juntas impulsarnos, JAMÁS dudé de que me daría el pago, sólo veía atraso más no intención de no cumplir sus compromisos. Así que aún para mediados de Junio, con ya terceras personas teniendo acceso parcial a la web y organizando la futura revista, yo jamás negué que editaran, eliminaran o hicieran lo que desearan en la web.

Como ella bien puede corroborar, siempre le dije que por mi parte no bloquearía su crecimiento ni desarrollo, que esperaba que me cumpliera y que esos cambios que tenía en mente no invalidaban para nada lo que me adeudaba.

Y aún así, a mediados de Junio me pide control total del hosting y dominio, que el chico que hacía la revista lo necesitaba, a lo que me negué mientras no pagara lo adeudado. Los siguientes días fueron de accesos míos para crearle un perfil con más control creativo y por suerte tuve el instinto de usar un plugin para evitar que se me eliminara de la web.

Chats con enredos de que hosting se usaría para la revista, que si el ya pagado por mí, o como le propuse para ayudarle y recuperar un poco de mi dinero: cerrar este hosting y que pusiera su web en el que estaban por adquirir, previo pago parcial del tiempo que ya usó y la totalidad de mi factura de servicios. Pero no, para ella su espacio debía ser punto y aparte de la revista, gestionada con otra persona, y eso totalmente lo comprendí.

Nuevamente y ya empezando a sentirme desgastada, aunque sim mencionárselo, por tener que recordar a alguien sus compromisos, le indico que ya por favor me dé fechas específicas de pago, que entiendo y he entendido por meses la situación que TODAS pasamos, pero que sus deudas eran pre cuarentena.

Debo decir, que esperaba con ansias el bien de la revista, pues así inocentemente creí que vería canceladas mis facturas.

Y como ella misma repetía, necesitaba reorganizarse, rehacer su estructura para avanzar y poder cumplirme, y la revista sería ese trampolín.


El lanzamiento de la revista y el final...

El día 2 terminan la revista, y me contacta para subirla a la web (espera, ¿pero no que tenía un equipo y acceso casi total?). No le hice, no era mi trabajo.

El 3 leo la revista, revistapanamavip.com, y me alegré al ver mi foto en la página sobre el Éxito en Tacones, así como un pequeño cuadro con mi IG y el de otras chicas de la red (publicidad obsequiada a todas, nada de privilegios para mí) y la felicito en consecuencia.

Le pido un par de días después confirmación de pago y me indica que miércoles 8 de julio sería. Pasa la fecha sin dar aviso ni pago, y al enviarle mi cuenta yo, pensando que quizá eso le faltaba, me da motivos de la falta de pago que comprendo por ser de salud y me pregunta si estaba en pie mi propuesta del pago parcial.

Le indiqué que no, que lastimosamente mi dinero lo debía recuperar en su totalidad y que le recomendaba crear paquetes de hosting mini a sus miembros, por los meses restantes y sacarle provecho al hosting multidominios.

Me indica nueva fecha de pago, el 15 de este mismo mes.


El bajón emocional

Pasé todo el día en espera de su depósito, a las 6:45pm al no ver nada ni en cuenta ni en chat, le pido que me envíe una confirmación para yo hacerle un recibo de su abono pues ni siquiera esperaba que cancelara todo de un tiro, pero me conformaba con que me respetara lo mínimo para abonar.

Ignora mi mensaje, sin leerlo (ganchitos grises) para minutos después ella poner varias historias en Whatsapp (o sea, sí que estaba en línea) sobre llenar formularios para la 'nueva red'.

Así que en mis historias de IG, publico esa noche sobre ser congruente con lo que promovemos.

Maggy Torres no tiene congruencia entre sus acciones y su discurso, al menos no conmigo


Esperé el día siguiente hasta el mediodía. Nada, me da por revisar sus posts en Instagram de días anteriores, y sentí dolor y pena.


Dolor por los meses perdidos apoyando a alguien que a pesar de sus palabras amables y cariñosas, no valoraba mi trabajo. Pena, porque leo constantemente que habla de 'impulsar mujeres' y yo no me sentía impulsada, sino pisoteada y burlada.

Me senté, abrí cada uno de los servicios a los que previamente le di acceso y se lo revoqué. Abrí la web misma, removí ese aviso de 'Estamos trabajando en una red nueva blabla...' con los beneficios que me suenan ya a mentira, y lo sustituí por un cuadro a colores pero sin texto.

Y sin más, le envié una nota de voz con mi sentir y la notificación de que sin pago no habría más acceso a nada de nada. Lo que debí hacer en febrero al lanzar la 2da versión de la web.

Comparto esta nota, porque transmite mucho mejor lo que sentí en ese día


¿Su respuesta? Más palabras dulces, más 'todos pasamos por situaciones', más vueltas para cumplirme.

Le hice saber también, que el haber tumbado la web no la exime de pagarme mis servicios y lo prestado, y que pondría la web con aviso de falta de pago entre más ella dilatara esto. Nada de 'error de carga' como su anterior web, seguramente impaga también.

Pues a una persona que pasa meses jugando con mi integridad emocional y económica, ¿qué podría importarle mis palabras y acciones?

Simplemente me dejó claro que nunca fue su intención pagarme, al decirme que bien podría yo gastar energías que ella con o sin web seguía en pie.


En pie sobre mí, y quien sabe sobre cuantas más personas ha puesto y seguirá poniendo sus tacones para alcanzar un éxito frívolo.


Todo esto fue el jueves 16, un día duro para mí no sólo por entender al fin todo lo que perdí por una cliente tóxica, sino por la pérdida de un familiar al finalizar la tarde. Dos situaciones que tengo en mente desde entonces.


Identificando una relación tóxica

Cuando hablamos de tratar con clientes tóxicos, solemos pensar en aquel entitulado, prepopente, que exige con arrogancia, o que regatea tus precios con 'mi primo me lo hace por menos plata'.




Pero, existe esta cliente que aunque no compartió las anteriores características, sí fue al final y en el transcurso una cliente tóxica:
  • No dio señales tempranas de pagar, ni siquiera el dominio cuyo costo no rebasó los 2$.
  • Evadió los cobros cuando esporádicamente se los recordaba, siempre con amabilidad y justificaciones, pero al fin y al cabo dilató en demasía la situación (¡6 meses!).
  • Ya tenía un historial de incumplimiento como proveedora: nunca hubo micrositio ni tarjeta ni marketplace de lo prometido con el boleto del 1er Encuentro Nacional de Mujeres Emprendedoras de Panamá y eso que está pronta a lanzar el 2do, ahora a nivel Latinoamericano o al menos eso promueve.
  • Prometió tiempos a otras personas, sin consultar conmigo si era factible. Ya fuera la newsletter a último momento para la reunión, o los 42 micrositios que a punta de Coca-Cola monté, ella no consideró para nada mi tiempo, siendo que no es mi única cliente y tengo una vida como madre y esposa. Y siempre cumplí, porque pensé en las demás miembros en la red y en mi negocio: 'oh, deben llegar al evento, necesitan la info', 'oh, debo montar todo, qué pensarán de mí si entran a la web y no están sus datos, eso me daría mala imagen como diseñadora'.
  • Se deslinda rápido de sus compromisos, me imagino que ahora cree que ya no tiene que pagarme (y sí tiene, yo cumplí mucho más allá de lo que estaba pactado), y viendo que su anterior web, elexitoentacones.com, también 'está caída', no me extrañaría que hubiera hecho a aquella persona lo que ha hecho conmigo: dejar perder una web y dominio para no pagar el servicio brindado ni el dinero prestado.
  • No actúa acorde a lo que promueve como su marca: hablar es fácil, decir que impulsas mujeres, que somos mujerones, que juntas podemos lograr nuestras metas. Todo eso suena bien, y sé que es real por mis anteriores experiencias positivas. Pero que en redes y reuniones Maggy hable lindo, que incluso me hable lindo por chat hasta el último momento y con respeto igualmente le escribí, no borra los meses de espera y desengaños. Para nada su actuar conmigo ha ido de la mano con su mensaje en su cuenta de Instagram @elexitoentacones.



Crear una comunidad de mujeres emprendedoras es sencillo, somos target fácil para muchos y muchas vendehumos con aquello del positivismo, del empoderamiento y la sororidad.

Hay muchísimas historias que contamos 'entre bastidores' sobre desengaños, estafas, incumplimientos, pero que no se publican ni en social media ni en webpages.

Maggy Torres @elexitoentacones
Maggy Torres, propietaria del @exitoentacones, dando discurso de 'apoyar, honrar y levantar' a otras mujeres, mientras a mí me da la espalda, menospreciando mi trabajo y el apoyo que le di.
Foto publicada en Instagram el 24-7-2020 por @elexitoentacones


Y sinceramente, creo que eso precisamente esperaba Maggy Torres, que su incumplimiento conmigo quedara frente a los demás como un dominio con 'aparente' error de carga, lo mismo que sucedió con su anterior web, e ir con la siguiente diseñadora web, echarle tres flores y un cuento para conseguir un nuevo elexitoentacones(punto)loquesea, hasta que se desengañe esa persona y le vuelvan a tumbar la web por no cumplir.


En este punto, ni le deseo éxito, ni le deseo fracaso. Simplemente espero el dinero que le presté y el que gané con mis servicios.


Y también espero que con esta tóxica experiencia de mi vida, puedas mejorar un poquito tu radar para clientes tóxicos, tú que me lees, que es bien duro brindar un servicio con amor y dedicación y recibir nada.

Lo contado aquí, está todo sustentado en Whatsapp, aunque la mayoría de notas de voz y fotos ella las habrá borrado (que no me aparecen más sin yo tocar nada), sí guardé copia de seguridad de todo el chat, desde 2019, así como un pdf del mismo. Luego no podría decir ni que es mentira lo relatado, ni agregar que incumplí o fui grosera alguna vez.








CyballRuiz

Soy Cyball, mamá y coder panameña.

En 2012 conocí ese amor irrepetible, el que me inspira cada día: mi hijo Andrés.

Por él me inicié en el mundo del blogging y terminé disfrutando tanto el código que comencé a estudiar Front-End Development.

Aquí encuentras mis variados cuentos, esos que no caben en un tweet.